sábado, 14 de marzo de 2009

Novecentismo y Vanguardia (1910-1936)

Casi un centenar y medio de pinturas, fotografías y carteles completan la colección Novecentismo y Vanguardia (1910-1936), exposición que se podrá ver hasta el 24 de mayo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.



Felipe Manterola, Celso Lagar, Antonio de Guezala, Joaquín Torres García, Aurelio Arteta o Nicolás de Lekuona
son algunos de los artistas de esta muestra que exhibe obras con elementos que hasta las primeras décadas del siglo XX era imposible encontrar en las pinacotecas, como las relaciones entre hombres y mujeres de forma natural, o la idea de mezclar el arte clásico con lo moderno. La colección también reúne elementos relacionados con la temática deportiva y la vida cotidiana. Asimismo, acoge diversas piezas que no habían sido expuestas al público con anterioridad, además de dos obras inéditas, «Noche de artistas de Ibaigane» de Antonio de Guezala, y «La lechera al sol» de Carlos Ribera, recientemente adquiridas por el museo bilbaino.



La cronología seleccionada (1910-1936) abarca años fundamentales para el desarrollo del arte contemporáneo estatal. Años que resultaron esenciales para el arte vasco, y donde la creación del Museo de Arte Moderno, la Asociación de Artistas Vascos y la revista Hermes daban cuenta de la importancia que la capital vizcaína adquirió como foco artístico dentro del arte estatal.

Pintura y otras técnicas

Para llevar a cabo esta exposición, se ha contado con la colaboración del comisario Eugenio Carmona, quien ha aportado novedosas ideas respecto a algunas obras y autores, así como la interpretación del contexto artístico local de ese momento. Para Carmona, en la exposición, la pintura queda «valorada por ella misma, pero también se equipara con la fotografía y el cartel, técnicas que vinieron a diversificar y hacer más compleja la implementación social de las artes. El espiritu novecentista se caracteriza por la voluntad de crear un arte depurado y sobrio que, aunque mantiene elementos del postimpresionismo, rehúye la deformación expresiva, la subjetividad, la ensoñación, lo irreal o el excesivo particularismo en los tipos y modelos».





La aparición de lo moderno, consigue que entre el novecentismo y la vanguardia se dé una continua relación dialéctica, de tal forma que «en Euskal Herria o Catalunya estos dos elementos no pueden entenderse como fenómenos sociales separados en la sociología del arte del tipo histórico que vivieron».

Fuente: Eitb y diario Gara