El célebre arquitecto ha fallecido en Río de Janeiro, la ciudad en la que nació el 15 de diciembre de 1907, hace casi 105 años.
A todos nos viene a la cabeza el arquitecto centenario de los últimos
años, arrugado y encogido en una butaca pero que, increíblemente, seguía
activo. Detrás, aparecen las formas de sus construcciones: abiertas, nítidas, audaces, blancas, optimistas...
Niemeyer empezó a trabajar con Lúcio Costa, el gran arquitecto brasileño del Movimiento Moderno, con el pintor y paisajista Roberto Burle Marx, y colaboró con Le Corbusier, descubrió las posibilidades de
un material de construcción nuevo llamado hormigón armado,
participó en el proyecto para la sede de la ONU en Nueva York, levantó
la Torre Copan de São Paulo, uno de los grandes hitos de la ciudad, diseñó edificios destacados en toda Europa y
Oriente Próximo.
Era el último de los grandes representantes vivos del inicio del modernismo
(Mies van der Rohe, Le Corbusier, Walter Gropius e Alvar Aalto
fallecieron hace más de 30 años).
En la mayoría de sus obras el principal elemento es la curva,
la misma que le da la vuelta al mundo o que le da forma al cuerpo de
una mujer. “No me atrae el ángulo recto ni la línea dura e inflexible
creada por el hombre, lo que me atrae es la curva libre y sensual, la
curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de
sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida, y las
del universo”, decía Niemeyer sobre su obra.
Su página web: www.niemeyer.org.br/
Fuentes: El Mundo.es, Europa Press
jueves, 6 de diciembre de 2012
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2 comentarios :
No ha dejado de trabajar hasta sus últimos días. Impresionante.
Un hombre creativo e incansable hasta el final.
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